3 ago. 2013

Ética, Moral y Medicina

A lo largo de este año, sobre todo a nivel de la representación estudiantil, se me han planteado una serie de situaciones y pensamientos que, si bien no eran del agrado de todos los que me rodeaban, sí que lo eran para mi persona.


Algunas de esas actuaciones eran tildadas de ser poco éticas, o de carecer de la misma, cuando en realidad, todo depende de la concepción y del punto de vista de la propia persona en sí, o del conjunto común, que siempre debe ser escuchado.
Según la wikipedia la ética es “una rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir…requiere de la reflexión y la argumentación…estudia que es lo moral, cómo se justifica y como se aplica a nivel individual y a social…una doctrina ética elabora y verifica afirmaciones o juicios determinados”
Ambos términos, moral y ética, significan etimológicamente lo mismo. Moral procede del latín y ética del griego, pero ambas significan hábito o costumbre. La diferencia es tan simple como individual versus colectivo.
La ética será el conjunto de actuaciones, afirmaciones, pensamientos, actitudes, perspectivas, impuestas por y para la sociedad. Las doctrinas que te obligan, en parte, a redirigir tu propia individualidad, así como tu libertad personal, a cambio de un bien o felicidad común.
La moral sin embargo, se configura como tu propia ética. La moral es la brújula, la guía, el “pepito grillo” que nos orienta en el día a día. No es más que la forma práctica de llevar a cabo nuestra propia ética.
Volviendo de nuevo a la definición de ética en wikipedia y desgranándola un poco:
  • Estudia la moral, sí, pero la moral colectiva.
  • Estudia el deber, con lo que ello supone la imposición colectiva en detrimento de la libertad individual, vaya ésta última a favor o en contra de lo socialmente ético.
  • Estudia la felicidad, aunque si bien es cierto que determinadas acciones que a algunos les hace felices por ser “éticas” a otros les puede perjudicar o no gustarles tanto.
  • Estudia el “buen vivir”, pero de nuevo, no el individual, sino el colectivo.
  • Aquello que es ético, está basado en una reflexión profunda, sin embargo, también está basado en una argumentación, en una buena argumentación marcada por una determinada persona, que, según sus características individuales podrá imponer “qué es ético, y qué no” (incluso sin llevar razón en su argumentación/reflexión).
  • Por último, las doctrinas éticas no son realmente las que elaboran los juicios. Es la moralidad individual la que los crea, y la ética la que los juzga y los cataloga entre dos extremos (blanco o negro), emitiendo finalmente un juicio concreto que se impone al resto.
La Medicina, a lo largo de los años se ha configurado como una disciplina, en la que se debe sacrificar lo personal, a favor del rebaño propio (tus compañeros), o bien de los miles de pacientes que vamos a atender)
¿Por qué rebaño? Básicamente porque cada año que paso aprendiendo esta profesión, me doy cuenta de que los profesionales sanitarios somos como un conjunto de ovejitas, que se dejan guiar por un pastor que puede tratarlos bien, puede tratarlos mal, o puede simplemente no echarles cuenta.
Algunos llaman a esto: “liderazgo” yo actualmente lo llamo “dedocracia y despropósito”. Somos un rebañito de ovejas, que se va adoctrinado, desde el primer momento que llegamos a la carrera. Es cierto que hay una ética mínima a respetar, pero también debes cuidar tu propia moral, porque a veces ella es la que tiene razón y no la del resto.
Donde más he notado esta violación de mi propia moral, ha sido, como he comentado, en la representación estudiantil.
Desde mis primeros comienzos en la misma, sentí que formaba parte de un grupo de personas en el cual se oían las voces de todos y cada uno de nosotros, formándose a partir de ellas, una ética común que pudiéramos aplicar a la universidad y con la que pudiéramos ayudar/guiar al resto de los compañeros.
Sin embargo, dentro de este rebaño, de vez en cuando salía algún pastor listillo que trataba o, en la mayoría de las ocasiones, imponía su propia moral al resto de las voces. Sin embargo, el grupo en parte compensaba las carencias de la “oveja que quería ser pastor”.
Del mismo modo, también es un hecho que, conforme aumenta el tamaño de la ética o del conjunto de morales que debes representar, más se complica la cosa.
Cuando pasé a la representación nacional, intenté ir con una de las frases que más ha marcado mi trayectoria en estos tres años: “todo lo que hagas, no lo apreciarás ni hoy ni mañana, pero recuerda que todo esto lo haces para mejorar las condiciones, la educación, ¡Todo! lo que pueda ayudar a tus compañeros que vendrán en el futuro. Tú, representas las voces de los demás, no la tuya propia”.
Este año, la carga y la dificultad de diferenciar entre moral y ética, se acentuó aún más. A nivel nacional, se deben representar a miles de estudiantes, y ello, únicamente puede hacerse a modo de estructura piramidal. En la base se sitúan los estudiantes < delegados de curso < delegados de facultad  < representantes nacionales/delegaciones < ejecutiva de la asociación.
Formando parte de la Ejecutiva, uno se da cuenta de que es muy fácil tratar de imponer tu moral en detrimento de la ética común, y es muy difícil defender algo que no es propio.
Pero también me he dado cuenta de que, si un mal pastor guía mal a sus ovejas, no es el pastor quien sufre, sino que son las ovejas la que tienen que cargar con el peso y la mala praxis de la imposición de una moral ajena, y que no representa para nada, lo colectivo.
Con este artículo, mi intención es mostrar claramente la diferencia que existe entre la moral y la ética. Del mismo modo, que quiero enseñar que, su aplicación y diferenciación correcta, es imprescindible cuando quieres representar al rebaño, para que todas las voces sean escuchadas y hablen como una sola.
Del mismo modo, quiero dejar por escrito uno de los principales motivos que me llevan a dejar la representación estudiantil:
  • 1) La existencia de situaciones en las que la moral, ha podido más que la ética común. Un representante debe tener muy claro que lo importante es el conjunto, no el individuo.
  • 2) La existencia de personas que pisotean de forma “cuestionablemente ética”, tu moral o la de tus compañeros, tratando de imponer la suya propia y pisoteando la de los demás.
  • 3) La necesidad de un cambio, la necesidad imperante de que determinados pastores dejen de una vez su mando, se den cuenta de que lo están haciendo mal, y le den la oportunidad a otras personas de innovar, de mejorar, de desarrollarse, así como de llevar a cabo un buen foro en el que todas las voces, todas las morales, se conviertan en una ética común que, efectivamente, nos lleve a la felicidad, el deber y el buen vivir en la profesión médica.
Creo, defiendo, protejo y aprecio mi moral. Sin embargo, el hombre es un ser social, y es precisamente a través de esa sociedad, de donde debe salir una ética común, que nos permita a todos obtener el fin de nuestras vidas: la felicidad.

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