4 oct. 2013

Los Residentes de la Guarda

Medicina, esa carrera que cada año se torna más y más complicada. Una carrera a la que no se le ve final, pero de cuyo principio nos vamos alejando poco a poco.

No podría asegurar que los tres primeros años de Medicina sean los más duros de la carrera. Lo que sí que puedo decir, es que son terribles. Al menos en la Universidad de Sevilla.

Ir arrastrando, año tras año asignaturas, ver exámenes suspensos y sentirte un fracasado, estudiar y estudiar sin ver resultados, alejarte de los pacientes y centrarte en los libros...no motiva demasiado. Además, sumarle a eso la inquietud personal de intentar mejorar todos aquellos defectos, y ayudar a tus compañeros sin ver resultados...no motiva nada. Pero todo se supera.

Por fin comencé 4º de Medicina en el HUVR. La segunda parte de una titulación sin horizonte claro.

Las clases sólo me dieron una semana de reposo tras un terrible verano aguantando gilipoyeces y tonterías ejerciendo como socorrista. Pero merece la pena. Merece muchísimo la pena por la satisfacción de asegurarte poder estudiar un año más.

Cómo os comentaba, comencé cuarto. A un ritmo frenético, con asignaturas de 11, 13 y 6 ECTS. Con prácticas diarias desde las 11-14/15 y con unos temarios brutales que prometen encerrarte en casa a estudiar un par de semanitas antes de los exámenes.

Pero no me importa. No me importa para nada. Había perdido gran parte de la esperanza en todo lo que rodeaba a Medicina. Entre las desilusiones personales, las frustraciones, el ver que todo lo que haces no sirve para nada, los compañeros, el CEEM, la delegación, y múltiples chorradas... Uno termina hasta los mismísimos cojones de todo.

No sé cuántas veces me habrá preguntado mi pareja "¿te estás planteando dejar Medicina?", y la de veces que le habré respondido: "No lo sé la verdad, es una opción". Pero no me importa.

¿Sabéis porqué me da igual? Porque volví a recuperar todo aquello que me hizo elegir Medicina al principio.

Gracias a mis prácticas de Patología Médica, las cuales estoy cursando en el servicio de Interna. Un servicio que desconocía más allá de CP. Un servicio que está resultando ser una auténtica pasada, un verdadero complejo asistencial que abarca prácticamente todo lo que me encanta de la sanidad.














Pero lo más importante: un servicio que está lleno de personas, de médic@s increíbles que están volcados con sus pacientes y que, son capaces de transmitir ese sentimiento a los estudiantes que pasen por allí.

Un servicio que está lleno de personas, de médic@s que te atienden con una sonrisa, que te invitan a formar parte del equipo, que te enseñan todo lo que saben con paciencia, ahínco y pasión.

Tuve la suerte de ser asignado a residentes de primer año que, además de saber medicina, son capaces de echarte un cable en todo lo que necesites.

Residentes que, sino tienen suficiente con preocuparse de su propia formación, también lo hacen de la tuya. Residentes que te preguntan: cómo estás, que dudas tienes, que te instan a ejercer tu autonomía e intervenir como uno más del equipo asistencial, que te enseñan medicina, que te cuidan y con los que te sientes un compañero más.

Aunque los adjuntos tampoco se quedan atrás. Siempre atentos, siempre pendientes de sus pacientes, de sus residentes, de su servicio, de sus estudiantes, de ¡todo!. Es impresionante la calidad médica y humana que estoy viviendo.

He hecho mis propias anamnesis, estoy visitando yo solo a los pacientes, estoy explorándolos, participo en las sesiones clínicas, comento los tratamientos, ayudo, opino, propongo ¡me siento uno más!.

Creo que, con tiempo, con esfuerzo y con paciencia, tarde o temprano llegamos a ser aquello que queremos ser. En mi caso he vuelto a recuperar la fe en la Medicina, las ganas de seguir luchando por esta carrera y, sobre todo, las ganas de aprender para poder ayudar a los demás dentro de unos añitos.

Tú, estudiante de Medicina que has perdido la ilusión o que se te ha apagado: no te rindas, merece la pena, sabes que esto te encanta, sabes que vas a ser un/una gran médico, sabes que tus pacientes te necesitan, sabes que tus estudiantes están ansiosos por aprender de ti, sabes, que estás estudiando la carrera más bonita del mundo.

No te rindas. Respira hondo y, ¡que comience el turno con los residentes de la Guarda!


Imagen obtenida en: www.abchospital.com

1 comentario:

  1. Me ha sido imposible leer este post sin sentirme identificado con los sentimientos que reflejas. Quizás sea una tontería, pero leer estas reflexiones tuyas ha ayudado de alguna manera a reavivar en mí esa "llama de la esperanza". Esperanza por poder, algún día, sentir esa ilusión por ser casi-médico y pasión por aprender a diario a pie de cama de los pacientes.
    Me alegra haberte leído. Sigue aprendiendo, sigue ilusionado.
    Un abrazo

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