19 abr 2014

Divagaciones desde el Anonimato

Bueno, me presento: ante todo y detrás del anonimato que me enmascara, soy compañero de Emilio y como lo mío es escribir “de Pascuas a Ramos” prometo mandar alguna colaboración de vez en cuando. 

Obviamente, ni mi tono ni mis temas son los mismos. De hecho, es probable que en casi todos los post suelte alguna foto de “la moto de mis sueños” del momento jejeje.

Es curioso, que detrás de este post claramente divagatorio tenga dos cosas o temas que me encantaría tratar: 1) los aparcacoches de Sevilla y 2)  los italianos y algunas de sus cualidades. 
Pero no se por cual empezar. 

LOS APARCACOCHES DE SEVILLA:

Empecemos por la queja: estoy hasta los mismísimos dedos del pie de los aparcacoches, y en general, del problema de aparcamiento de Sevilla. 

Yo soy de esas personas que vive en el continente de al lado, llamado el Aljarafe y es una locura que nunca haya sitio en las zonas más necesarias y que “curiosamente”,  haya un ser llamado “gorrilla” (aunque con múltiples apelativos posibles), aprovechándose del devenir de la gente con sus cacharros que andan.

Porque obviamente, si se hace bien, no hay problema. Porque yo le he tocado las narices a todos los gorrillas de la zona del hospital, hasta límites insospechados, ya que rara vez puedo permitirme pagar.

Y lo genial es que tenemos dos opciones, o el amigo te hace sentir incómodo o simplemente se acerca y te ayuda buscando la monedita. Estos segundos suelen ser un encanto. Son parte de la comunidad/ calle en la que viven y nadie se atreve a criticar su labor. Pero por favor, ¡que soy estudiante y mi coche da asco

Imagen obtenida de: www.elmundo.es
Que EL OTRO TIPO no se acerque. No es por nada, a mi me da igual que cada uno haga lo que quiera, pero es que hay muchos que utilizan su pinta para conseguir el dinero y la gente más impresionable o insegura, caemos o nos quedamos con la cosa de "si nos harán una obra de arte en la chapa del “Troncomóvil.

Luego están determinadas acciones circunstanciales como la denuncia a un gorrilla del ayuntamiento, porque se ha acabado el acuerdo con este último y como manera de presionar a la empresa que se encarga. 

Eso lo he visto yo y es de vergüenza. Obviamente me acerqué a preguntarle y parece que es la empresa, la que paga la multa. Pero creo que no es de recibo.

LOS ITALIANOS:

En otro orden de cosas y teniendo en cuenta, que arriba se señala una de las razones por las que yo me pasé a las motos, os resumo una de las fascinaciones que me tiene entretenido en este momento: los italianos y su pasión por los automóviles y motocicletas. 

No hago más que tragarme documentales, (pero espero que eso lo vayáis conociendo de personajes como Enzo Ferrari y la fabricación del atípico Ferrari FF) o salgo a la calle y veo una Ducati, ni mucho menos igual que la de arriba y me maravillo. Son geniales. 

Luego hablas con tu mecánico de confianza y no los tiene en tanta estima, pero es que los tíos no están para cosas vulgares como que una moto o un coche sea fiable. Eso es de Alemanes y Japoneses. 

Ellos hacen bellezas, joyas de la carretera, que si tienes suerte aguantan un tiempo sin pisar el mecánico, pero el ratito que funcionan bien, son todo sensaciones. 

AQUÍ veis una muestra de uno de los documentales que me trago por sistema.

Espero que os haya gustado mi primer post y que la próxima vez, no sea cuando ya haya terminado la carrera.

Me alegro de compartir mis inquietudes con vosotros, y sobre todo de ayudar a mi amigo Emilio a darle vidilla a su blog.

¡Un saludo!

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